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Entrevista

Adrián Tozzi: "La nanotecnología y la IA nos llevan al futuro del cáncer curable"

En una entrevista con Ciudadano.News, el licenciado en Sistemas y Magíster en Tecnologías de la Información analiza las posibilidades de la nanotectonología, una de sus pasiones.

Carlos Campana

Por Carlos Campana

11 Julio de 2024 - 13:20

Adrián Tozzi: "La nanotecnología y la IA nos llevan al futuro del cáncer curable"

En un rincón tranquilo de un bullicioso café en plena ciudad Autónoma de Buenos Aires, me encuentro con Adrián Tozzi, co-autor del libro La convergencia de las tecnologías exponenciales y la singularidad tecnológica, un título que, de por sí, promete una conversación llena de revelaciones. 

Tozzi es licenciado en Sistemas y Magíster en Tecnologías de la Información, con una carrera en la enseñanza universitaria en áreas tan diversas como los Sistemas, la Nanotecnología y la Gestión de Negocios. Sin embargo, lo que realmente motiva su pasión es la nanotecnología.

Adrián Tozzi
Adrián Tozzi.

Al preguntarle cómo la nanotecnología llegó a su vida, con su calma habitual, Tozzi responde con una profundidad que sobrecoge.

"Una vez, en una revista literaria, leí que todos los relatos de la humanidad giran en torno a lo mismo: un viaje, un amor, y cómo se cruzan ambos. Y no dejo de ver la vida como un viaje. Mi primer gran amor dejó este plano por un cáncer. Cuando mi madre falleció, sentí una gran impotencia. A pesar de todo lo que había estudiado y aprendido, solo podía quedarme a su lado y darle la mano. Esa impotencia, en lugar de sumirme en una depresión, me llevó a pensar en qué sabía yo para que en el futuro nadie pasara por mi situación. Entonces, cuando encontré la nanotecnología, mi cabeza se disparó a lugares impensados. No podía dejar de ver nanobots ingresando al torrente sanguíneo y destruyendo las células malignas", relata.

—Esa conexión con la tecnología como matriz de cambio surge en ese momento, pero tu relación con la tecnología ¿tan fuerte también?

—¡No! Eso me acompaña casi desde que llegué a este mundo. Desde chico, la televisión me deslumbró con historias donde la tecnología era central. Mazinger Z y su impacto en la robótica o El hombre nuclear como intervención de la tecnología en la mejora de la vida de la gente. Mirando ahora en perspectiva me parece que estaba destinado a estudiar lo que estoy estudiando ahora.

—La tecnología cambia a pasos agigantados y tu interés siempre estuvo ahí. ¿Cómo te mantenés al día con estos cambios?

Llegar a los 50 y estar actualizado es un desafío. Volvemos a la teoría de los relatos, y creo que en este viaje donde me embarqué desde que puse un pie en este mundo, otro amor que me acompaña es la curiosidad. Una curiosidad que se extiende a mi formato de estudiante eterno. Todo el tiempo estoy estudiando distintos papers y formándome en avances tecnológicos. Para esto, fue y es vital la facultad en mi vida.

—Eso es muy interesante, ¿cómo es?

—Ser estudiante en un momento me llevó al paso lógico de ser profesor. Y este último punto está en otra de las claves para permanecer actualizado. Como profesor universitario, todos los años me enfrento a un nuevo grupo de jóvenes alumnos que vienen a formarse en tecnología. La curiosidad de mis alumnos es el combustible que renueva mi curiosidad. El mundo está repleto de misterios, y la tecnología, y en este caso puntual la nanotecnología, es una pequeña lupa para ir revelándolos. No estamos lejos, por ejemplo, de que nanobots trasladen directamente la droga a las células cancerígenas y reemplacen a la quimioterapia tradicional.

En este atlas de distintas aristas que es descubrir poco a poco a un entrevistado, me animo a preguntar sobre un tema que en teoría puede parecer aburrido, pero con Adrián y su pasión es un misterio ver por dónde puede salir.

ai, robot, inteligencia artificial

Mirando tu CV, veo que figuras como especialista en base de datos. No se me ocurre nada más lejano al sentimiento humano que la base de datos. ¿Cómo llegás a eso?

Nada más humano que una base de datos. De hecho, la base de la civilización humana es la base de datos. La diferencia entre la vida y la muerte se construyó con el manejo de los datos. Con la llegada de las matemáticas, primero y después con el manejo de la información para cruzar las existencias de granos, con el consumo promedio de la población para saber si pasaría el invierno o podrían morir muchos por una hambruna. 

"Hoy, asociados a la big data y la IA, los progresos derivados son muy difíciles de comprender. Eso es lo que me desafía: me tiro de cabeza a la pileta para comprenderlo. Mi curiosidad de niño no va a dejar pasar esa oportunidad", agrega Tozzi.

 —¿Y la industria entiende este camino? ¿Tenés muchas consultas o trabajo con empresas con esto?

Es la clave del manejo del negocio para la mayoría de las ramas de la industria. Conocer cómo sienten -ya no cómo piensan- nuestros clientes es lo vital para no solo ganar mercado, sino para poder surfear las olas del cambio permanente. Y, aunque no lo creas, la ciencia de datos abre un gran camino de creatividad. Tener datos está al alcance de cualquiera que pueda invertir en hardware. Qué hacer con esos datos implica creatividad, comprender qué preguntarles a los datos para obtener la información que necesitas es la clave. Y una base de la creatividad es la capacidad de compartir conocimiento y poder preguntarse y preguntarse con otro. Por eso, donde más aprendo es en mis tareas de mentoría en la Municipalidad de San Isidro.

En cuanto a cómo ve el futuro de la nanotecnología y qué relación puede tener con la inteligencia artificial y la gestión de datos, Tozzi considera que "aquí se abre un amplio horizonte. La posibilidad que nos permite la tecnología de trabajar en pequeña escala, a varios miles de niveles más pequeños que un cabello humano, no solo nos permite explorar y transformar materiales, sino que la cantidad de información crece exponencialmente con este nuevo abanico de profundidad de datos. La ola del manejo de la información, el aprendizaje que nos pueden dar estos nuevos descubrimientos por medio de la inteligencia artificial y sus propiedades. ¿Quién te dice que el sueño de curar el cáncer ya no esté tan lejos, no?".

Esta última frase es acompañada por un dibujo que Adrián hace en el aire con el dedo índice extendido. El último rayo de sol ilumina su mano para reflejar en la pared la sombra alargada de su dedo que parece señalar el futuro. Nuestra charla termina y, mientras apuro el paso para llegar al auto, su curiosidad retumba en mi mente, dejando una sensación cálida, una sensación de futuro mejor y humano.