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Argentina/Chile: cuentas claras conservan la amistad

La instalación de paneles solares en territorio chileno fue un error que no debió ser motivo de una queja airada teniendo en cuenta otros antecedentes.

Emilio Luis Magnaghi

Por Emilio Luis Magnaghi

7 Julio de 2024 - 21:50

Paneles solares
Paneles solares web

Como para empezar con un dato duro, la frontera entre Argentina y Chile es la frontera terrestre internacional más larga de la América del Sur y la tercera más larga del mundo después de las discurren entre Canadá y los Estados Unidos y entre Kazajistán y Rusia. 

Con una longitud de 5.308 kilómetros, la Argentina limita con Chile a lo largo de los Andes y sigue en la isla Grande de Tierra del Fuego. Aunque, también, se la podría extender a la Antártida a caballo de los Antartandes. 

Para seguir, haciendo de una historia muy larga, una muy corta, en la actualidad quedan por resolverse sólo dos tramos de esa extensa frontera, que nos colocó en dos oportunidades a la vera de una guerra.

Uno de ellos está en el continente americano y es el denominado Campo de Hielo Patagónico, y el otro está en la Antártida o Antártica, donde nuestros reclamos y los de los chilenos se superponen mutuamente y con los del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

El litigio del Campo de Hielo Patagónico Sur se extiende sobre una zona en la cual no está totalmente demarcada, tras el Acuerdo de 1998 de Límites entre ambos países, dadas las dificultades de acceso que presenta la zona y de que es sólo operable en los meses de verano. La misma está ubicada entre la provincia argentina de Santa Cruz y la región chilena de Magallanes. 

Fruto del mencionado acuerdo surgió la necesidad de redefinir la demarcación entre el monte Fitz Roy y el cerro Daudet. Sin embargo, ésta sólo se concluyó entre los cerros Murallón y Daudet. Ambos países no pudieron ponerse de acuerdo sobre el límite entre los cerros Fitz Roy y Murallón por lo que acordaron levantar una carta conjunta a escala 1:50.000. 

Por su parte, en la Antártida, las reclamaciones de Chile y Argentina se superponen parcialmente entre sí y éstas, a su vez, con las del Reino Unido, por lo que ambos países se reconocen entre sí los territorios que no se superponen con el propio, según lo estipulado en los protocolos de los años 1947, 1948, 1964, 1971 y 1978.

Más allá de estos dos contenciosos, y que podríamos llamar como "problemas serios", ocurren cada tanto incidentes menores o problemas leves que afectan las relaciones bilaterales entre ambos países, como por ejemplo el reciente ocurrido por la colocación de paneles solares para la Armada Argentina en un puesto de observación próximo al Hito 1, sobre las costas del Estrecho de Magallanes. 

La instalación de esta estructura de energía renovable generó la queja airada del presidente de Chile, Gabriel Boric, pese a que nuestra Cancillería se había comprometido con la del país trasandino a retirar los paneles a la brevedad, tras la aceptación de su error.

El presidente chileno Gabriel Boric protestó airadamente, sin tener en cuenta otros antecedentes similares.
El presidente chileno Gabriel Boric protestó airadamente, sin tener en cuenta otros antecedentes similares.

Concretamente, en el sector norte de la isla Grande de Tierra del Fuego, en la región austral de América, conviven a pocos metros de distancia un faro perteneciente a la Armada de Chile y otro operado por personal del Batallón de Infantería de Marina 5 de la Armada Argentina, que realiza actividades específicas de control soberano del mar territorial argentino, principalmente para la detección de embarcaciones pesqueras extranjeras a fin de evitar sus prácticas predatorias.

A principios de este año, la Armada Argentina, la Fundación Mirgor y Total Energies decidieron mejorar las instalaciones argentinas proveyéndolas de una fuente de energía solar renovable. Al efecto, tuvieron que resolver dónde se instalarían los paneles solares que alimentarían de energía  a las instalaciones remodeladas del Hito 1. 

Pero se produjo un pequeño error, basado en el uso de cartografía antigua no actualizada y en referencia a una vieja alambrada que demarcaba el límite, por lo que se ocuparon entre tres y cinco metros de territorio chileno.

Es por ello que llaman la atención las virulentas declaraciones del presidente Boric, habida cuenta de que se le había transmitido por canales diplomáticos que el operativo para reubicar esas estructuras iba a hacerse esta misma semana. Más allá de las especulaciones, desde lo más alto del Gobierno se ordenó acelerar todo lo necesario para desescalar la tensión y remover esas estructuras mal ubicadas.

A estas alturas, cabe que nos interroguemos si debe o no existir cierto nivel de paciencia y de tolerancia en el marco de las largas y extendidas relaciones bilaterales entre nuestras repúblicas, muchas veces -bien denominadas- hermanas. Nos hacemos esta pregunta porque la Argentina debió esperar, no unos días, sino varios años para que Chile retirara una montaña de rocas y de basura arrojadas por una empresa minera chilena en nuestro territorio.

Muy concretamente, más de 40 millones de toneladas de roca y residuos de la minería con una extensión de más de un kilómetro de largo fueron arrojadas desde Chile, no hace mucho. Los mismos fueron finalmente retirados tras casi una década de sostener una controversia internacional. Los escombros eran residuos del emprendimiento minero que habían sido arrojados en Cerro Amarillo, en la frontera entre Argentina y Chile, en la zona cordillerana de la provincia de San Juan.

Desechos de una minera chilena que tardaron más de diez años en ser retirados.
Desechos de una minera chilena que tardaron más de diez años en ser retirados.

La empresa Pachón SA, propiedad de Glencore, había demandado en 2014 a la chilena Pelambres, controlada por Antofagasta Minerals, por arrojar 40 millones de toneladas de escombros y cientos de enormes neumáticos usados por los vehículos mineros, según informó en su oportunidad la compañía. En paralelo, el Gobierno de la provincia de San Juan solicitó a la Justicia federal que interviniera para que la empresa Pelambres se hiciera cargo del retiro.

Desde esa empresa argumentaban que se habían guiado por mapas entregados por el Gobierno chileno. Como se ve a primera vista, se trata de un error muy similar al comentado más arriba en relación a los paneles solares colocados en el Hito 1. 

Por el contrario, las respectivas reacciones distaron de ser similares. Mientras la Argentina se allanó rápidamente ante un error involuntario, Chile no procedió de la misma manera y fue necesario un litigio internacional que duró diez años.

Como breve colofón de este artículo, podemos recordar  viejos dichos de nuestras abuelas, como el que lleva por título esta nota y es no menos cierto que "amor con amor se paga".  

El Doctor Emilio Luis Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.

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