Como todos los 28 de mayo, se celebra en Argentina el Día de la Maestra Jardinera, una fecha significativa dedicada a homenajear a quienes se dedican con vocación y cariño a la educación de los niños en sus primeros años de vida.
Esta efeméride también coincide con el Día Nacional de los Jardines de Infantes y el Día del Docente de Nivel Inicial, fechas que fueron establecidas oficialmente a través de la Ley 27.059, sancionada el 3 de diciembre de 2014.
La elección de esta fecha conmemora el fallecimiento de Rosario Vera Peñaloza, ocurrido el 28 de mayo de 1950. Conocida como la "Maestra de la Patria", fue una figura clave en la transformación de la educación infantil en Argentina, gracias a su entrega, formación y profundo compromiso con la pedagogía.
¿Quién fue Rosario Vera Peñaloza?
Rosario Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1872 o 1873 en la localidad de Atiles, provincia de La Rioja. Huérfana desde temprana edad, se mudó a San Juan junto a sus hermanos y sus tías, donde cursó la escuela primaria. Posteriormente, regresó a su tierra natal para estudiar magisterio y obtener el título de maestra normal.
Según la Secretaria de Cultura de la presidencia de la Nación, Vera Peñaloza comprendía la educación como un proceso integral que comenzaba en los primeros años de vida, haciendo hincapié en la expresión oral y la construcción del conocimiento a través de la creatividad, la exploración y el juego.
"El juego es la vida del niño. En él ejercita su actividad innata y muestra sus gustos y sus tendencias, su sentir", expresaba la maestra de la patria.
Referente de la educación inicial
Más tarde se trasladó a Paraná, Entre Ríos, para continuar su formación docente, donde conoció a Sara Eccleston, una educadora estadounidense que también dejó su huella en el sistema educativo argentino.
A los 20 años obtuvo su título superior de enseñanza, y en 1898, con solo 24 años, fundó el jardín de infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, institución que sirvió como modelo para otros jardines en distintas provincias.
Durante su vida, Rosario recorrió el país promoviendo la creación de jardines de infantes y enriqueciendo sus conocimientos pedagógicos. Gracias a su incansable labor, se convirtió en una referente fundamental de la educación inicial en Argentina.
