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Monóxido de carbono: cómo protegernos de una posible amenaza

Con la llegada del invierno vuelve a aparecer el fantasma de un gas altamente tóxico, pero casi imperceptible. Una profesional ofrece consejos en El Interactivo, por Ciudadano News

Por Redacción

10 de mayo, 2024 - 18:01

Si ingresamos en internet, millones de páginas describirán al monóxido de carbono como "un gas incoloro, inodoro e insípido, altamente tóxico, que puede ser fatal si se respira en grandes cantidades. Se produce cuando se enciende algún combustible, como el gas natural, pero a través de un aparato que funcione en forma deficiente.

Se propaga rápidamente en el aire, y puede acumularse en espacios poco ventilados". En resumen, una verdadera amenaza que casi no avisa.

Las bajas temperaturas fueron el disparador para que desde El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14, por Ciudadano News 91.7, y también por streaming) hablara Marta María Méndez, especialista en toxicología, medicina legal y pediatría. La profesional comenzó su charla explicando que "el monóxido de carbono no produce irritación en las personas expuestas. Esto hace que casi no podamos percibir su presencia".

"La hemoglobina -una sustancia presente en la sangre- es 250 veces más fina que el oxígeno, por lo que la presencia del gas hace que se reemplace en el torrente sanguíneo. El resultado: no hay lugar para el oxígeno, que de esta forma deja de llegar a los distintos órganos del cuerpo. Y allí aparece el daño, con la falta de oxígeno", explica Méndez. 


"Los dos órganos más sensibles a la falta de oxígeno son el cerebro y el corazón.", dice la profesional, "Esto hace que los pacientes expuestos a altas concentraciones de monóxido de carbono tienen síntomas del tipo neurológico, con graves síntomas cardíacos.

Todo empieza con un dolor de cabeza persistente, que no se va con analgésicos comunes, y de ahí el cuadro va empeorando: pasa a un estado nauseoso, incluso con vómitos, y de ahí se pasa a una sensación de sueño, con falta de fuerza.

"Estas intoxicaciones ocurren por la noche, cuando uno tiene en la casa los artefactos de calor encendidos", comenta la profesional. "Uno quiere levantarse de la cama o de la silla, y no hay fuerzas. El cuerpo no responde. Y allí aparece la alarma a la que hay que prestarle atención".

A continuación surgen las convulsiones o, en un caso extremo, un infarto. "Ese infarto surge con un dolor en el pecho, porque se produce la falta de oxígeno", comenta Méndez.

Conviene tener en cuenta que cualquier combustión de hidrocarburos puede provocar monóxido de carbono. "Esta amenaza aparece también con un brasero o el motor de un coche. Ha habido casos de intoxicación por monóxido de carbono en un garage mal ventilado, porque el escape elimina mucho de este gas, y también hemos experimentado intoxicaciones en este sentido. Lo que es calefón, estufa, cocina, salamandras, calderas a gas, a leña o carbón, son de cuidado", comenta.

Conviene prestar atención al color de la llama de la cocina, la estufa o el calefón. "La llama debe ser azul", explica la médica, "y cuando cambia de color quiere decir que hay una mala combustión, que terminará generando más monóxido de carbono. Hay que hacer un control de los artefactos periódicamente, y sobre todo ver que la chimenea no esté tapada con basura", aconseja.