El sur de Europa enfrenta un escenario crítico y desolador. España, Francia e Italia combaten voraces incendios forestales impulsados por una intensa ola de calor, sequía extrema y vientos impredecibles.
La emergencia llevó al presidente español, Pedro Sánchez, a calificar la situación actual como "dramática", activando un pedido urgente de auxilio a la Unión Europea para sumar medios aéreos.
El fuego no da tregua
En España, el foco más preocupante azota a la provincia de Guadalajara, donde el fuego ya devoró unas 32.000 hectáreas en apenas una semana. Las autoridades declararon la emergencia nacional para movilizar recursos rápidamente, mientras localidades de Madrid y Ávila enfrentan evacuaciones inminentes.
Francia vive un panorama similar en la turística región de Nueva Aquitania. Las llamas obligaron a evacuar a miles de visitantes y residentes, muchos de los cuales debieron huir en embarcaciones desde la península de Cap Ferret. En paralelo, Italia lucha contra focos intencionales en Sicilia y Calabria.
El saldo de esta tragedia ya dejó víctimas fatales entre los equipos de bomberos y decenas de viviendas destruidas. Expertos afirman categóricamente que el cambio climático es el motor principal de estas condiciones extremas, convirtiendo la vegetación en combustible inflamable. Con el mecanismo de protección europeo en marcha, aviones cisterna intentan brindar respiro, pero los pronósticos meteorológicos no son nada alentadores.