La crisis militar en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto de máxima tensión luego de que los rebeldes hutíes de Yemen confirmaran el ataque contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo, mientras el ejército de Estados Unidos ejecutó la 12ª noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní.
Amenazas a infraestructuras y parálisis del comercio global
Las embarcaciones alcanzadas por proyectiles son el Encelia y el Layla, lo que provocó incendios a bordo en el estrecho de Bab el-Mandeb, un paso clave por donde circula el 12% del comercio mundial. Según los insurgentes respaldados por Teherán, la acción responde al bloqueo saudí sobre Yemen y recientes ataques aéreos en Saná.
En paralelo, Washington intensificó su ofensiva militar para desgastar la capacidad operativa de las fuerzas iraníes y recuperar el control comercial del estrecho de Ormuz.
La escalada bélica ya paralizó casi una quinta parte del transporte marítimo global de petróleo y gas, disparando el precio internacional de los combustibles.
Frente a este escenario, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó un severo ultimátum: advirtió que destruirá un puente o una central eléctrica iraní cada vez que Teherán dispare contra un buque comercial.
Por su parte, desde la diplomacia estadounidense sostuvieron que Irán no muestra intenciones reales de negociar un acuerdo, mientras que la cancillería iraní prometió responder con dureza bajo la doctrina de "ojo por ojo".