El anuncio de Daniel Ortega sobre el fin de las elecciones en Nicaragua encendió las alarmas en Washington. Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, advirtió en sus redes sociales que no se quedarán de brazos cruzados, catalogando al régimen como una amenaza para la seguridad nacional.
En la Casa Blanca y el Pentágono ya circula un plan para aislar financiera y diplomáticamente a Managua, buscando cortar sus crecientes lazos militares y políticos con Rusia y China. No se descartan acciones de presión contundentes, similares a las aplicadas en Venezuela e Irán, si la vía diplomática fracasa. Escucha la columna de Ulises Addamo en El Interactivo.