El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió las alarmas internacionales al advertir que podría atacar a Irán "con fuerza esta noche". Durante una intervención ante periodistas al margen de la cumbre de la OTAN, el mandatario estadounidense justificó esta dura postura acusando a Teherán de violar un reciente memorándum de paz. La amenaza directa incluye un posible bloqueo naval total en el estratégico estrecho de Ormuz y la eventual captura de la isla iraní de Kharg, lo que desataría un conflicto de dimensiones impensadas.
El ultimátum estadounidense y la tajante respuesta iraní
Las declaraciones de Trump surgen tras una serie de agresiones recientes que colmaron la paciencia de Washington, incluyendo múltiples ataques con drones y misiles contra barcos vinculados a Estados Unidos. El mandatario recordó el alto costo de estas hostilidades en la región, subrayando con firmeza que su país ya ha lamentado la pérdida de 200 vidas en el actual escenario de Medio Oriente. La escalada se aceleró drásticamente luego de que la Armada del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán atacara dos buques cisterna que navegaban pacíficamente por una ruta omaní.
Lejos de mostrarse intimidado por el anuncio de Washington, el gobierno de Irán lanzó una respuesta contundente y sin precedentes. A través de la televisión oficial, Teherán aseguró que ante cualquier ofensiva estadounidense procederán a cerrar definitivamente el estrecho de Ormuz, una arteria comercial crítica. Además, prometieron golpear el doble de objetivos sin hacer ningún tipo de distinción entre las fuerzas militares norteamericanas y sus aliados regionales.
Este violento cruce verbal sitúa a ambas potencias al borde del abismo. Mientras el mundo aguarda con extrema preocupación las próximas horas, Trump dejó una leve puerta abierta a la diplomacia al sugerir que su equipo negociador continuará intentando destrabar la crisis antes de ordenar el bombardeo definitivo.

