Donald Trump reconoció abiertamente haber intervenido ante la máxima autoridad del fútbol mundial tras un controvertido fallo arbitral. "Sí, pedí una revisión a la FIFA", confesó el expresidente, dejando en claro que no se quedó de brazos cruzados ante lo que consideró una verdadera injusticia deportiva contra una figura clave.
Un reclamo formal por una "roja" dudosa
El origen del conflicto fue un choque a toda velocidad entre dos jugadores que terminó con la expulsión de uno de ellos. Para Trump, la situación no daba ni siquiera para cobrar una falta. "Entiendo muy bien los deportes. Eso no fue una infracción", remarcó, defendiendo que se trató de un impacto accidental en medio de la intensidad del juego.
Sin embargo, lo que lo motivó a elevar su queja directamente a la mesa de la FIFA fue la dura sanción disciplinaria. El referí decidió mostrarle la tarjeta roja a quien Trump describió como uno de los mejores y más vitales jugadores, algo que lo desconcertó por completo. "No hizo nada malo y le dio una roja. No sabía qué significaba eso", admitió.
Frente a este escenario, el exmandatario no dudó en apuntar sus dardos contra el juez del encuentro. En su descargo, justificó su pedido de revisión oficial sugiriendo que la entidad debería investigar a este árbitro en particular, a quien tildó de ser "un poco sospechoso" si se revisa su historial reciente.