Una innovadora iniciativa científica busca transformar la matriz productiva y social de las zonas áridas mendocinas mediante la introducción de cultivos ancestrales de alto valor nutricional. Investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), en un trabajo conjunto con especialistas del INTA Mendoza e instituciones de Jujuy, impulsan un proyecto para adaptar la producción de papa andina y quinua en sectores tradicionalmente considerados marginales para la agricultura convencional.
Una oportunidad comercial para los pequeños productores
El proyecto no solo persigue un fin académico, sino que representa una alternativa económica viable para pequeños agricultores que hoy se encuentran fuera de los circuitos comerciales tradicionales. Estas variedades milenarias, originarias del altiplano y la zona del lago Titicaca, poseen una resistencia natural extrema a la escasez hídrica y a los suelos complejos, características que facilitan su desarrollo en el territorio cuyano. Además, el auge de la gastronomía gourmet y la creciente demanda de superalimentos en dietéticas abren un mercado de alta rentabilidad para estas materias primas.
Tanto la quinua —considerada el verdadero "oro de la puna" por sus propiedades aminoácidas— como las múltiples formas y colores de las papas andinas ofrecen una opción nutricional superior que podría competir con commodities tradicionales como el trigo o la soja. De acuerdo con los realizadores, el desafío actual radica en reeducar el paladar del consumidor local y abaratar los costos logísticos a través de políticas públicas de fomento. Al igual que ocurre con la producción marginal de la leche caprina en los puestos cordilleranos, consolidar una red comercial fuerte permitirá rescatar la soberanía alimentaria americana y generar un motor de desarrollo genuino para las comunidades más postergadas de la región.