Una revolucionaria investigación en Kioto, Japón, logró fusionar la neurociencia con la inteligencia artificial para decodificar lo que las personas ven al dormir. Según detalló Alejandro Alvarez en su columna para El Interactivo, el experimento utiliza resonancia magnética para registrar la actividad neuronal de voluntarios.
Al despertar, el algoritmo contrasta el reporte del usuario con los patrones escaneados, alcanzando un 70% de coincidencia en el contenido. Aunque el avance promete grandes beneficios para la psiquiatría y la psicología, el laboratorio ATR abre un profundo dilema ético sobre la privacidad mental y el último refugio íntimo del ser humano.