Con la llegada de las bajas temperaturas, el uso de braseros y estufas sin control se convierte en un riesgo silencioso. Silvana Castiglione, licenciada en Seguridad e Higiene, advirtió que cualquier equipo que realice combustión con leña, carbón o gas genera monóxido de carbono, un gas altamente tóxico, inodoro e invisible. La especialista detalló que los ambientes deben contar con rejillas de ventilación descubiertas o ventanas apenas abiertas para evitar intoxicaciones mortales. Cuando este gas ingresa al organismo, compite con el oxígeno en la sangre; para eliminarlo del cuerpo, se requiere atención médica inmediata mediante la administración de oxígeno puro a alta concentración.