Un verdadero escenario de terror se vivió a bordo de un vuelo comercial de la empresa Ryanair Malta Air, cuando una de las ventanillas se rompió sorpresivamente y provocó la succión parcial de un pasajero de 61 años. El dramático episodio, que evoca escenas de una película de ciencia ficción, terminó en milagro gracias a la rápida reacción de los presentes y a una medida de seguridad elemental pero muchas veces subestimada.
Despresurización extrema y el factor que salvó una vida
En diálogo con El Interactivo, el piloto y experto en aviación Lorenzo Ascárate explicó la física detrás de este impactante fenómeno. El especialista detalló que el fuselaje de un avión funciona como un tanque de presión que se activa a partir de los 3.000 metros de altura para permitir la respiración normal de las personas. Cuando una ventana se quiebra a gran altitud, la diferencia de ambiente genera una fuerza de vacío masiva y violenta hacia el exterior.
En este caso crítico, el experto remarcó que el pasajero logró sobrevivir debido a que tenía colocado el cinturón de seguridad, lo que impidió que fuera expulsado por completo antes de que su esposa y el resto de los viajeros lograran sujetarlo con fuerza. De acuerdo con el protocolo aeronáutico, ante una contingencia de este calibre, el piloto debe realizar un descenso de emergencia inmediato para estabilizar la presión interna. Ascárate concluyó dejando una fuerte advertencia para concientizar a los usuarios: "Siempre se recomienda viajar con el cinturón colocado; un incidente de este tipo o una turbulencia severa en aire claro ocurren sin previo aviso y esto marca la diferencia entre la vida y la muerte".