Cada vez más viajeros cambian los spas tradicionales por una experiencia extrema: sumergirse en lagos glaciares y ríos congelados. Esta tendencia, conocida como cold plunge, se transformó en el último fenómeno del turismo wellness global, combinando adrenalina, bienestar y paisajes impactantes.
En su columna para El Interactivo, la especialista Emilia Iglesias analizó los detalles de esta práctica que gana adeptos en todo el mundo y repasó los destinos más codiciados para sumarse a la aventura.
Los mejores destinos para el turismo de frío extremo
El primer lugar del ranking internacional pertenece al Lago Bled en Eslovenia, rodeado por los Alpes Julianos y famoso por sus aguas transparentes.
Por su parte, Canadá destaca con el Moraine Lake en el Parque Nacional Banff, donde las aguas turquesas apenas superan los 5°C. Escocia también se suma a la lista con los "wild swims" en las Highlands, específicamente en los lagos Morlich e Insh, ideales para una inmersión gradual.
Finalmente, el Lago Tahoe, entre California y Nevada, ofrece alternativas tanto para los más audaces como para principiantes durante los meses de verano.
Aunque este furor estalló en las redes sociales debido a la promesa de una mayor sensación de energía y relajación, los especialistas advierten sobre los riesgos.
No es recomendable realizarlo de golpe ni en soledad, en especial si existen antecedentes de problemas cardíacos. Entrar lentamente y chequear el clima son pasos fundamentales antes de desafiar las bajas temperaturas.