Aldana Sánchez, maestra de primaria, encontró un antídoto contra la apatía y la sobreexposición tecnológica de sus alumnos: la "lista loca". En lugar del tradicional y automático "presente", los estudiantes inician la jornada respondiendo a la asistencia con diálogos de películas, imitaciones de vendedores o sonidos.
"Soy una fiel defensora de que el humor transforma el aula y potencia el aprendizaje", explica la docente en El Interactivo. Su método, que ya se volvió viral, rompe con la rutina y desafía a los nativos digitales a salir de las pantallas para pensar, participar y escuchar a sus compañeros.
Esta simple propuesta logró sacar la tarea escolar del piloto automático. Hoy, tanto colegas de todo el país como familias replican la técnica, demostrando que un trámite cotidiano puede convertirse en el principal motor del entusiasmo.

