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Vuelven las lluvias en Brasil, que ya se cobraron 156 vidas

La tragedia causada por las inundaciones en el sur del vecino país siguen con pronóstico de agravarse, y sigue llegando ayuda

Por Redacción

11 de mayo, 2024 - 14:01

Tras las catastróficas inundaciones en Río Grande do Sul, cuyos efectos siguen, ayer regresaron las lluvias y se temen un agravamiento, en medio de una tragedia donde los muertos en el estado más meridional de Brasil sumaban ya 126, y además hay 141 personas que aún están desaparecidas, según informaron las autoridades locales.

De acuerdo a lo que señalan los estudiosos del clima, las descomunales lluvias están vinculadas a la fuerte corriente de El Niño de este año, que además se encontró con otros frentes climáticos, lo que provocó que los ríos y lagos de la región alcanzaran sus niveles más altos y se desbordaran. Así, las inundaciones anegaron el centro de Porto Alegre, la capital del estado, y convirtieron en ríos las calles de las ciudades periféricas, desplazando a más de 300.000 personas de sus hogares.

 

La lluvia comenzó nuevamente, después del momentáneo alivio de un día que permitió que el nivel del río Guaiba de Porto Alegre cayera por debajo de un récord de 5 metros. El grupo de meteorólogía Met Sul, que estudia el tema, señaló que las lluvias deberían persistir hasta el lunes, con un "alto riesgo de tormentas" durante el fin de semana, con números que marcan que el volumen caído superó los 400 milímetros en los primeros cinco días de mayo en este estado, mucho más que el promedio de entre 140 y 180 milímetros para todo el mes.

Una de las ciudades más afectadas fue Canoas, cerca de Porto Alegre, donde más de 6 mil personas se alojaban en un gimnasio universitario convertido en refugio para las víctimas, donde una de ellas, Aparecida de Fátima Fagundes, declaró que le costaba dormir allí porque no podía dejar de pensar en "el peor día" de su vida. "Sigo recordando a la gente diciendo 'ayuda', 'ayuda'", señaló. "Fue horrible".

El Gobierno estatal afirmó que más de 385 mil damnificados no tenían agua y unas 20 ciudades estaban sin servicios de telecomunicaciones.