Los recientes terremotos en Venezuela expusieron una tragedia impulsada por la desidia estatal. El periodista José Urrutia reveló que, en 2005, científicos japoneses entregaron a Hugo Chávez un informe técnico que urgía a reformar los códigos de edificación y blindar la infraestructura ante el inminente peligro de las fallas de San Sebastián y Boconó. Esas advertencias clave terminaron archivadas.
Hoy, el caos constructivo en Caracas y La Guaira se traduce en cerca de 2.300 muertos y más de 40.000 desaparecidos. El documento sepultado demuestra que la devastación urbana no fue un simple accidente natural, sino una crisis largamente anunciada.