La Armada de Chile enfrenta el límite operativo de sus cuatro submarinos estratégicos para la custodia de su litoral marítimo. Ante este escenario, el país trasandino impulsa una ambiciosa estrategia de renovación naval.
En lugar de concretar una compra directa al exterior, el proyecto plantea un desarrollo conjunto con transferencia de tecnología para construir las naves en astilleros locales. La iniciativa cuenta con el consenso de los legisladores chilenos.
El plan busca potenciar la industria militar nacional y garantizar la capacidad de disuasión estratégica en el Océano Pacífico durante las próximas décadas.