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Geopolítica para pelotudos

Usamos esta palabra para describir a quienes no se dieron cuenta del peligro que nos acecha dado el avance del coronavius. Todo lo que pasa nos lleva a una única conclusión: tarde o temprano habrá que apelar a las Fuerzas Armadas porque tienen los medios necesarios, están desplegadas en todo el país y cuentan con la cultura organizacional para luchar contra la enfermedad

29 de marzo, 2020 - 13:03

Antes que nuestro querido lector se enoje por el uso de este tipo de lenguaje vulgar, le aclaro que la voz “pelotudo” se encuentra en el Diccionario de la Real Academia Española, que la define como:

1. adj. coloq. Arg. y Chile. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como si las tuviera. U. t. c. s. U. t. c. insulto.

Es más, no he sido el primero en mentarla, ya que desde su columna en Clarín Alejandro Borensztein usó ese coloquial término para referirse a ministros, empresarios y a los argentinos en general.

Efectivamente, el columnista dominical de Clarín calificó de “pelotudos” a ministros del Gobierno de Alberto Fernández, al empresario Marcelo Tinelli y a los argentinos que mantienen contacto físico en medio del avance del coronavirus.

Especificó que “no es lo mismo el pelotudo que sale del baño subiéndose la bragueta con las manos pringosas que el pelotudo que mantiene las escuelas abiertas en medio de la crisis del coronavirus”.

Y de inmediato le dedicó un párrafo al ministro de Salud, Ginés González García.

Asimismo, se quejó de las sanciones que la Superliga quiere imponerle a River por no haberse presentado al partido contra Atlético Tucumán por la Superliga.

“Acá River Plate decidió no presentarse a jugar el partido de ayer y los pelotudos que manejan la Superliga lo quieren sancionar”, resaltó antes de hacer alusión a Tinelli.

Dicho todo esto, a modo de introducción, vamos a lo nuestro: la Geopolítica.

Para empezar, nos puede resultar útil estudiar lo que ha sucedido a lo largo de la historia con situaciones similares. Vale decir en otras pandemias que azotaron a la humanidad.

En ese sentido, podemos comenzar diciendo que cuando se toman decisiones que apelan a la colaboración, no puede descartarse ciertos aspectos oscuros de las relaciones humanas.

Por ejemplo, nos lo explica el filósofo argentino Leiser Madanes en el libro Deus Mortalis: “Una ciudad bajo una plaga presenta una inmejorable oportunidad para estudiar la naturaleza humana, su sociabilidad, sus instituciones”.

Luego de citar las obras de historiadores como Tucídides, humanistas como Boccaccio y escritores como Daniel Defoe y Edgar Alan Poe, clasifica varias conductas negativas y antisociales.

De todas ellas, hay tres que nos interesan, especialmente, a la Geopolítica. A saber:

1º) Los que se niegan a cumplir medidas necesaria como la cuarentena, los pelotudos que menciona Alejandro Borensztein en su ya comentado artículo.

2º) Los perversos que disfrutan dispersando la peste.

3º) El incumplimiento de su deber por parte de los funcionarios públicos.

Respecto del primer caso, es el gran historiador Tucídides, sobreviviente de la peste en Atenas en el siglo V a.C., es quien nos alerta que: “Ningún temor a los dioses o a las leyes de los hombres servía de contención o freno”.

Por su parte, nos cuenta Defoe, el célebre autor de Robinson Crusoe, pero también testigo de la plaga que azotó a Londres en 1665, al ver cómo había infectados que se deleitaban infectando a los sanos: “Un perro loco, que aunque hubiera sido antes el animal más amoroso, sin embargo se lanzará contra cualquiera que se le acerque, incluso a quienes lo cuidaron”.

En relación al tercero de los problemas, las crónicas de la Peste Negra –que mató a buena parte de la población europea del Siglo XIV– están llenas de historias truculentas recopiladas por Boccaccio en su célebre obra Decamerón, y nos hablan de hombres de la ley, de funcionarios públicos y de hasta sacerdotes huyendo e incumpliendo con sus funciones públicas.

Todo lo dicho, combinado y mezclado adecuadamente, nos lleva a una única y poderosa conclusión: que, tarde o temprano, será necesario adoptar medidas extraordinarias y de una causa eficiente para llevarlas a cabo.

La única respuesta posible a ello es la de apelar a la capacidad de las FF.AA., ya que las mismas presentan las siguientes ventajas:

1º) Cuentan con ciertos medios necesarios (helicópteros, hospitales, plantas potabilizadoras, equipos de radio, etcétera) y el personal capacitado para enfrentar esta crisis.

2º) Están desplegadas a lo largo y ancho de nuestro dilatado territorio nacional.

3º) Lo más importante de todo, poseen la cultura organizacional y el ethos necesario para la misión.

En rigor de verdad y para transmitir cierta tranquilidad, me consta que tanto a nivel provincial como nacional no les temblará la mano a nuestros dirigentes para adoptar las medidas que sean necesarias para superar la grave crisis de la pandemia.

 

El Doctor Emilio Magnaghi es Director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.