En un contexto económico y social desafiante, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) sorprendió con una cifra inédita: 2900 nuevos profesionales egresados en el último año.
Lejos de ser producto del azar, este récord es el resultado de un plan estratégico contra la deserción. En Círculo Político, Cecilia Moyano, directora de Trayectorias Académicas, explicó que la clave estuvo en acompañar de cerca los dos momentos más críticos de la vida universitaria: el ingreso y el tramo final de la carrera.
Para lograrlo, la institución modernizó su enfoque. Se flexibilizaron los planes de estudio y se consolidó el cursado híbrido. Estas medidas fueron fundamentales para que miles de jóvenes que trabajan o tienen responsabilidades familiares no abandonen su formación, reafirmando el rol vital de la universidad pública como motor de movilidad social.

