Mientras la Selección Argentina disputa el Mundial 2026, a más de 17.000 kilómetros hay un país que vive cada gol como si fuera propio. En Bangladesh, las calles se tiñen de celeste y blanco, se pintan murales gigantes de Messi y la pasión desafía cualquier lógica geográfica. Sin embargo, en su última columna, la periodista Emilia Iglesias plantea una duda clave: si ellos saben tanto de nosotros, ¿por qué los argentinos seguimos ignorando el impresionante potencial turístico de Bangladesh?
Para la comunidad viajera y aquellos que buscan salir del típico circuito turístico saturado, este destino se está perfilando como la gran joya oculta de Asia para este año. No solo es una alternativa radicalmente diferente a los clásicos destinos comerciales del continente, sino que cuenta con un factor único en el mundo: el amor incondicional hacia nuestra bandera. Viajar allí es, literalmente, ser recibido como un héroe local.