El Departamento General de Irrigación dio inicio a la Campaña Anual de Niveles de Agua Subterránea, un operativo clave que abarca más de 600 puntos de monitoreo distribuidos en unos 18.000 kilómetros cuadrados de la provincia. Esta iniciativa permite conocer el pulso de los acuíferos y determinar el impacto de la crisis climática en las reservas mendocinas.
Monitoreo histórico y restricciones técnicas
Gracias a un registro que acumula más de 50 años de historia, la red de monitoreo se consolidó como una de las bases de datos hidrológicos más importantes de la región. El estudio se concentra principalmente en las cuencas con mayor presión productiva y demanda hídrica, permitiendo identificar tendencias de descenso o recuperación en el recurso regulado.
Las mediciones piezométricas —que determinan la profundidad exacta en la que se encuentra el agua— no representan un mero trámite estadístico. Los datos obtenidos funcionan como la herramienta técnica central para la administración de permisos y concesiones, y ya han fundamentado la aplicación de restricciones directas en el otorgamiento de nuevas perforaciones en zonas críticas.
En un contexto de sequías recurrentes y variabilidad climática, observar la dinámica de lo que no se ve resulta vital. La continuidad de esta tarea silenciosa fortalece la planificación y la toma de decisiones orientadas a la preservación del recurso hídrico en el largo plazo.