El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que el índice de salarios aumentó un 3,7% en abril, reflejando una fuerte desaceleración respecto a los meses previos. Con este último registro, las remuneraciones de los trabajadores argentinos acumularon una suba del 12,7% en los primeros cuatro meses, un número que reaviva el debate central sobre si los ingresos logran acompañar el ritmo del costo de vida.
El impacto en el bolsillo y la brecha sectorial
La evolución de los ingresos muestra una realidad dispar según el tipo de empleo. Los trabajadores del sector privado registrado volvieron a mostrar una mayor capacidad de negociación, liderando los ajustes mensuales. En la vereda opuesta, el sector informal y los empleados públicos continúan siendo los más castigados, consolidando una pérdida del poder adquisitivo que se arrastra desde hace meses debido a la persistente inercia inflacionaria.
A pesar de que el Gobierno destaca la desaceleración de los precios en las góndolas, los analistas económicos advierten que el consumo masivo no muestra señales claras de recuperación. La explicación es matemática: el acumulado cuatrimestral de los sueldos todavía corre por detrás de la inflación acumulada en el mismo período, lo que genera una persistente licuación de los ingresos reales.
De cara al próximo trimestre, los gremios clave ya presionan por paritarias mensuales o cláusulas gatillo para evitar que los salarios sigan perdiendo terreno. La meta oficial de estabilizar la economía depende, en gran medida, de que el consumo interno no se desplome por completo, un equilibrio muy delgado que el equipo económico mira de cerca mes a mes.