El histórico ferrocarril trasandino que unió Mendoza con Chile podría volver a la vida gracias a un megaproyecto de infraestructura valuado en 9.600 millones de dólares.
Tras 42 años de inactividad, una empresa chilena y una firma singapurense buscan desarrollar el Corredor Bioceánico Longotoma. Esta obra promete revolucionar la logística regional al garantizar un flujo constante de pasajeros y mercadería.
Un túnel para superar el clima
El eje central de esta monumental iniciativa es la construcción de un túnel ferroviario de 54 kilómetros bajo la cordillera de los Andes, conectando Uspallata con la ciudad chilena de Los Andes.
Esta conexión subterránea terminará de manera definitiva con los habituales cortes en el Paso Cristo Redentor provocados por las inclemencias climáticas, permitiendo que el transporte opere los 365 días del año sin interrupciones.
El plan integral no se detiene allí. Contempla una doble vía electrificada de 420 kilómetros, un centro logístico de cargas y un puerto de aguas profundas en el Pacífico. Con esto, el consorcio aspira a competir directamente con el Canal de Panamá, reduciendo el costo del transporte a unos 95 dólares por tonelada.
Actualmente en etapa preliminar, los desarrolladores buscan el respaldo de ambos gobiernos y estiman que la construcción demandaría entre tres y cuatro años, devolviéndole el protagonismo a la conexión estratégica entre Argentina y Chile.