El temporal en la cordillera dejó acumulos de hasta 2,75 metros de nieve en la zona de Penitentes, dejando a los pocos pobladores permanentes en situación de aislamiento extremo. Mario González, guía de montaña, comerciante y vecino que reside allí desde hace 30 años junto a su esposa, describió la dura rutina diaria: facturas eléctricas de $400.000 para mantener la calefacción mínima, acopio preventivo de víveres y trucos mecánicos para evitar que los vehículos queden inutilizados por el congelamiento. Ante las bajas temperaturas de hasta -15°C y la falta de un centro de salud cercano, la comunidad apela al esfuerzo propio y la coordinación con Gendarmería para subsistir.