La idea de Argentina como una nación puramente europea contrasta con la evidencia histórica. El periodista Martín Gastañaga brinda un necesario recordatorio de que hacia 1810, el 33% de los habitantes de Buenos Aires eran de origen africano, mientras que en provincias como Santiago del Estero la cifra superaba el 50%.
Pese a la creencia popular, esta comunidad no desapareció. La abolición de la esclavitud en 1853, el mestizaje progresivo y epidemias como la fiebre amarilla transformaron la demografía nacional. Hoy, esta herencia perdura en el vocabulario cotidiano, figuras patrias y expresiones musicales clave como el tango y el candombe.