La exposición de Agostina Páez puso en relieve una paradoja actual: el odio digital es rentable. Según el psicólogo Diego Quindimil, la cultura de la cancelación opera bajo la dinámica del "chivo expiatorio", donde la sociedad consume masivamente aquello que dice rechazar. Este fenómeno revela que el escándalo circula más rápido que la reflexión.
El problema radica en que el sistema de algoritmos premia el morbo. De esta manera, el victimario obtiene mayor fama y rédito económico que la víctima. Quindimil advierte que, sin pensamiento crítico, seguiremos alimentando un modelo cultural donde el conflicto es el producto más exitoso.