La faena masiva de guanacos silvestres avanza a paso firme en la Patagonia bajo un doble propósito: mitigar la desertificación del suelo por la superpoblación de la especie y posicionar un alimento saludable a bajo precio.
El beneficio económico es directo, ya que al ser un recurso silvestre sin costos de crianza, sus cortes llegan a las góndolas costando hasta un tercio de lo que vale la carne vacuna tradicional.
Entre el ambiente y la grieta
Sin embargo, el periodista José Urrutia advirtió en el programa Sin Verso que la medida desató una profunda polémica. Por un lado, sectores ambientalistas cuestionan el impacto ético y el estrés que genera el arreo motorizado en los animales.
Por el otro, se abrió una grieta política donde la oposición denuncia que se busca tapar la pérdida del poder adquisitivo en un contexto donde el consumo de carne vacuna cayó a mínimos históricos.
Frente a estas críticas, Urrutia calificó la postura opositora de cinismo absoluto y miopía política, argumentando que el consumo de especies sobrepobladas es una práctica común en el mundo para transformar desafíos ambientales en industrias productivas.
Aunque el desarrollo a gran escala será un proceso lento, el analista concluyó que poner palos en la rueda frena iniciativas privadas clave para el mercado interno y la exportación.