Una ola polar sin precedentes azota a la Argentina, obligando a las autoridades educativas a tomar medidas drásticas para proteger a los estudiantes. Este jueves 2 de julio, la Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza determinó la suspensión total de las clases presenciales en el turno mañana para todos los niveles y modalidades, debido a pronósticos extremos que incluyen nevadas, congelamiento de caminos y temperaturas bajo cero. La actividad se trasladará por completo a la plataforma virtual.
La situación escolar en el resto de la Argentina
El impacto del frío extremo se siente con fuerza en todo el territorio nacional, configurando un escenario educativo dispar. En la Patagonia, provincias como Chubut, Santa Cruz y Río Negro mantienen la presencialidad pero bajo un estricto protocolo de asistencia flexible ante las complicaciones del transporte rural por el hielo en las calzadas.
Por su parte, en el Noroeste Argentino (NOA), localidades de la Puna alta en Jujuy y Salta suspendieron las actividades presenciales y coordinaron jornadas virtuales para evitar exponer a los alumnos a temperaturas extremas que rozan los -8 °C a la intemperie.
En la provincia de Buenos Aires, aunque no hay una medida masiva vigente, distritos como San Vicente, Ezeiza y Almirante Brown reportan interrupciones puntuales debido a reclamos gremiales y fallas graves en la calefacción edilicia de escuelas periféricas. Ante este panorama climático inestable, los distintos ministerios provinciales solicitan a las familias chequear constantemente los canales oficiales de información, ya que las condiciones meteorológicas imperantes podrían obligar a extender las restricciones horarias o la virtualidad de cara a los turnos tarde y vespertino en las próximas horas.