Gastón Labari, en una entrevista con el columnista Daniel Gallardo, reveló que la refuncionalización integral de la Terminal de Ómnibus de Mendoza demandó una inversión global de 25 millones de dólares. El proyecto por etapas logró erradicar la inseguridad de lo que solía ser considerada una "zona roja" provincial, señalada incluso por embajadas internacionales debido a constantes robos.
Hoy, el espacio funciona bajo un modelo público-privado autosustentable que recupera el capital mediante cánones comerciales. La transformación no solo modernizó las instalaciones, sino que duplicó los puestos de trabajo gracias a la llegada de grandes marcas y locales gastronómicos.