Mendoza vive una paradoja turística. Mientras la ocupación hotelera apenas roza el 50% y el turismo vacacional decae, grandes cadenas globales como Marriott, Meliá y Hyatt inyectan millones de dólares en proyectos de alta gama que sumarán hasta 500 nuevas plazas. ¿La explicación? Los empresarios ya no buscan al turista tradicional, sino al ejecutivo de negocios.
El sector apuesta fuerte por el regreso de los grandes congresos y el inminente impacto económico impulsado por la minería en el oeste argentino. El viajero corporativo gasta más, viaja todo el año y consolida a la provincia como el epicentro de servicios premium de la región.