Salvar vidas
Saber reaccionar ante un accidente o una herida cortopunzante marca la diferencia entre salvar una vida o agravar el cuadro. Según Florencia Costa, licenciada en enfermería y Directora de la Fundación Iberoamericana de Salud Pública, el primer paso fundamental es despejar el área y llamar de inmediato a los servicios de emergencia.
Un error crítico es mover a la persona herida: sin equipo profesional, podrías causar lesiones internas irreversibles. Para frenar hemorragias, la clave es la presión constante. Si bien los torniquetes son una opción, deben ser breves para evitar la muerte del tejido. Finalmente, olvida los mitos del cine: quemar una herida solo provoca infecciones graves y daños cutáneos innecesarios.

