Juan Francisco Cubillos, nacido en Chile a fines del siglo XIX, pasó a la historia mendocina no por su prontuario, sino por su empatía. En medio de una profunda crisis económica, este hábil cuatrero robaba ganado para luego repartir el alimento entre las familias que no tenían para comer.
Esta solidaridad lo transformó en un "Robin Hood" local. Mientras la policía lo buscaba sin éxito por su destreza en la montaña, el pueblo lo protegía y agradecía su ayuda.
Su asesinato a traición en Paramillos, a manos de la policía cuando apenas rozaba los 30 años, no borró su legado. Al contrario, lo inmortalizó como un símbolo popular de resistencia ante la desigualdad social extrema.