El mercado automotor registra un quiebre histórico: el valor de los autos usados sufre la mayor caída de las últimas tres décadas. Esta tendencia responde al fin de la distorsión de precios que afectó al sector durante los últimos años, impulsada ahora por la apertura de importaciones y el sobrestock en las terminales.
Ante la acumulación de unidades, las concesionarias lanzaron agresivas estrategias comerciales para los 0 km, incluyendo descuentos directos de fábrica y planes de financiación con cuota fija. Este escenario obligó a un reajuste forzado en las cotizaciones de los vehículos de reventa, que perdieron definitivamente su condición de refugio de valor.