La esperada inauguración del gasoducto que abastecerá de gas natural al sur provincial se vio empañada por fricciones políticas. La obra, gestada a partir de la crisis del 2002 y con un convenio firmado en 2017, busca llevar el fluido a miles de familias en San Rafael y General Alvear. Sin embargo, la celebración destapó un feroz cruce entre el peronismo sanrafaelino y el radicalismo alvearense.
El costo político del gasoducto
Durante el acto oficial, el intendente de San Rafael, Omar Félix, encendió la polémica al señalar que su municipio debió hacerse cargo de la obra ante la falta de decisión de los gobiernos provincial y nacional. Inmediatamente, figuras del radicalismo como el exintendente Walter Marcolini salieron al cruce, advirtiendo que no se debe utilizar políticamente una infraestructura tan vital y que es fundamental privilegiar el diálogo para no frenar el progreso regional.
El conflicto central se origina en el financiamiento: ante la retirada de fondos nacionales, las comunas debieron aportar dinero propio, lo que generó retrasos y diferencias de criterio en los pagos por parte de General Alvear. Pese a que el fluido todavía no llega de forma directa al territorio alvearense, la habilitación del tramo en San Rafael liberará la demanda de la red que empieza en La Mora, otorgando mayor presión y facilitando futuras conexiones para el departamento vecino. Así, una obra clave para terminar con el uso de garrafas quedó atrapada en la grieta.