A doce meses de iniciar su arresto domiciliario, la situación de Cristina Fernández de Kirchner sumó un capítulo de máxima tensión. La Justicia rechazó de forma categórica el pedido de su defensa para flexibilizar las condiciones de detención en Constitución, ratificando la rigidez de su confinamiento actual y sepultando cualquier intento de otorgarle mayores libertades.
Las estrictas restricciones y el complejo panorama judicial
Los detalles sobre este revés fueron analizados por José Urrutia en su columna para Sin Verso. El cronista reveló que el esquema de supervisión se mantendrá inalterable bajo parámetros muy rigurosos. Entre las prohibiciones ratificadas se destaca que no existirá un ingreso libre de dirigentes políticos, allegados ni asesores; cada visita ajena al núcleo familiar deberá ser tramitada previamente ante el tribunal, justificando de manera exacta los motivos, días y horarios del encuentro.
Asimismo, el juez Rodrigo Giménez Uriburu convalidó un estricto límite para el uso de la terraza del edificio. La exmandataria solo podrá acceder a este espacio abierto una vez al día por un máximo de dos horas, siempre dentro de la franja horaria que va desde las 6 hasta las 20, con el objetivo de preservar la tranquilidad del vecindario.
José Urrutia advirtió en Sin Verso que el horizonte de la expresidenta se tornará aún más complejo debido al avance de otras causas de gran impacto institucional. Actualmente, se encuentra prestando declaración en el debate oral de la Causa Cuadernos, mientras avanza a paso firme el armado del juicio unificado Hotesur-Los Sauces por presunto lavado de dinero, proceso que la sentará en el banquillo junto a su hijo Máximo.