El gobierno de Javier Milei modificó su estrategia inicial para priorizar la construcción de una estructura política que garantice su permanencia en el poder. Según el análisis del periodista José Urrutia, en este nuevo esquema el jefe de Gabinete, Diego Santilli, funciona como el armador clave para negociar acuerdos con mandatarios provinciales de diversas fuerzas. El pacto implícito propone que los gobernadores mantengan el control de sus territorios a cambio de respaldar las iniciativas del Ejecutivo nacional. Esta apertura pragmática busca consolidar una coalición amplia, postergando las promesas de pureza libertaria en pos de asegurar la sustentabilidad del proyecto oficialista.