Según detalló la periodista Rebeca Miranda en la columna del programa Sin Verso, el proyecto impulsado por el ministro Federico Sturzenegger pretende que los medicamentos de venta libre se comercialicen en supermercados, kioscos y plataformas digitales.
El principal argumento oficial sostiene que al ampliar los puntos de venta y fomentar la competencia, los precios de los remedios deberían bajar drásticamente.
La dura resistencia del sector farmacéutico
Esta iniciativa ha encendido todas las alarmas en las farmacias, desde donde califican la medida como "una locura". Los profesionales advierten que se está banalizando un producto que es crítico. El argumento central no es solo comercial, sino netamente sanitario: las farmacias garantizan la trazabilidad y la correcta conservación frente a factores clave como la temperatura y la humedad.
Si un medicamento queda expuesto al sol en una góndola, pierde eficacia o se descompone, aumentando el riesgo de automedicación e intoxicaciones severas.
Además, los farmacéuticos dudan de la promesa económica del Gobierno. Señalan que esta estrategia ya se intentó en el pasado sin lograr la reducción de precios esperada, recordando que recientemente los medicamentos subieron por encima de la inflación general.
Por último, el paquete de desregulaciones enfrentará un duro desafío legal y federal. Hay provincias que tienen leyes propias, como es el caso de Mendoza, donde esta nueva normativa nacional no regiría de forma automática.