Las recientes acusaciones internacionales que señalan a nuestro país como racista esconden una profunda ignorancia o, peor aún, una campaña de desprestigio. En diálogo con el programa matutino Sin Verso, conducido por Gabriel Landart y Rebeca Miranda, el historiador Patricio Lons fue contundente: "Tildar a la Argentina de racista es una operación mediática previa a un ataque mayor".
La integración frente a la segregación
El modelo del Imperio Español en el Río de la Plata fue radicalmente distinto al anglosajón. Aquí, los esclavos cobraban un sueldo, gozaban de descanso dominical, aprendían a leer y escribir, y podían comprar su libertad. Incluso tenían el derecho civil de solicitar un cambio de amo en caso de sufrir maltratos.
Lejos del mito del exterminio sistemático, la reducción de la población negra visible responde a dos factores clave de orgullo nacional. Primero, el enorme heroísmo en combate: San Martín reclutó a miles de hombres de raza negra para el Ejército de los Andes, muchos de los cuales dejaron su vida para liberar a Chile y Perú. Segundo, la integración social. Al regresar libres, se mezclaron libremente con criollos e indígenas, sin leyes de segregación racial que lo impidieran.
Nuestra identidad es un crisol de etnias. Argentina no aniquiló a sus afrodescendientes, sino que los integró en su sangre y en su historia, forjando una nación de brazos abiertos ante el mundo.