El denominado "riesgo Kuka" dejó de amenazar al Gobierno para fracturar al peronismo desde adentro. La estructura verticalista histórica se diluye ante la situación judicial de Cristina Kirchner, cuya influencia se limita hoy a su núcleo duro. El PJ enfrenta un vacío de poder real mientras Axel Kicillof intenta distanciarse de la tutela de la exmandataria para sobrevivir políticamente.
En este laberinto de causas penales, explica en su columna José Urrutia, la supervivencia de la oposición depende de resolver sus conflictos internos frente a una gestión oficialista que apuesta a la baja de la inflación y a las inversiones. Se terminó la ficción.