En una editorial contundente, José Urrutia analizóla posición de La Cámpora respecto al 24 de marzo calificándola como una "estafa moral". El periodista sostiene que la agrupación utiliza la memoria como escudo de impunidad, transformando una tragedia nacional en un decorado para resistir procesos judiciales actuales bajo la narrativa del lawfare.
El análisis recordó el "silencio gélido" del matrimonio Kirchner durante la dictadura en Santa Cruz, contrastándolo con su posterior "epifanía humanista" en 2003. Según la editorial, los derechos humanos no deben ser una "franquicia política" ni un salvoconducto judicial, sino un patrimonio de todos los argentinos que hoy se ve empañado por intereses de facción.