El escándalo del "Yategate", que comenzó en septiembre de 2023 con las lujosas vacaciones de Martín Insaurralde y Sofía Clerici en Marbella, sumó un capítulo de máxima tensión. La filtración de videos donde se observa a su exesposa, Jésica Cirio, manipulando valijas y bolsas con millones de dólares ocultos en un vestidor de San Vicente, volvió a poner el foco en el llamativo letargo de la investigación penal.
Una parálisis judicial que alimenta la sospecha
A pesar de la gravedad de las imágenes, la investigación patrimonial sufre importantes demoras en los tribunales. La parálisis del expediente es atribuida a la gestión del juez Ernesto Kreplak, hermano del ministro de Salud del gobernador Axel Kicillof, quien en su momento eyectó rápidamente al exjefe de Gabinete bonaerense de su cargo. Actualmente, el peritaje contable clave sigue completamente frenado debido a una disputa sobre qué perito debe realizar el análisis, una controversia técnica que escaló hasta la Cámara de Casación.
Esta lentitud tribunalicia contrasta de manera notable con la celeridad aplicada en otras causas recientes, como el caso Adorni, lo que profundiza las sospechas de una justicia selectiva influenciada por la conveniencia política. Mientras la defensa de Cirio alega ser víctima de extorsiones y la trama suma al financista Francisco Hauque y al empresario Elías Piccirillo, la causa avanza a un ritmo de tortuga con artrosis.
La deliberada dilación para investigar el presunto enriquecimiento ilícito no solo consagra el privilegio de los sospechosos, sino que consolida la impunidad y erosiona la confianza de una sociedad harta de los tiempos selectivos del Poder Judicial.