Entre 1953 y 1973, la CIA ejecutó el Proyecto MK Ultra, un programa de experimentación ilegal que buscaba desarrollar técnicas de control mental y tortura. Bajo el contexto de la Guerra Fría, la agencia utilizó a ciudadanos en Estados Unidos y Canadá como "conejillos de indias" sin su consentimiento.
Las tácticas incluyeron el suministro de LSD, administración de barbitúricos y aplicaciones de electroshock. Unas 80 instituciones, incluyendo hospitales y farmacéuticas, fueron cómplices. El escándalo estalló tras el caso Watergate, revelando un andamiaje de abusos que dejó secuelas permanentes y víctimas fatales, exponiendo una de las mayores manchas éticas en la inteligencia estadounidense.