El brutal crimen de Agostina Vega sigue conmocionando a la sociedad, pero las respuestas clave están en la mente de su agresor. La criminóloga Constanza Lamarque analizó a Claudio Barrelier y lo definió como un "depredador relacional", un psicópata capaz de ocultarse tras una fachada de normalidad absoluta.
Lamarque explicó que Barrelier utiliza mentiras calculadas debido a anomalías cerebrales que anulan la empatía y la culpa. El dato más alarmante de la experta es que esta patología es irreversible: la criminología descarta su rehabilitación, ya que estos criminales ven la violencia como un método efectivo de dominación.