Una investigación profunda del PAMI dejó al descubierto una compleja estructura de corrupción en prestaciones oftalmológicas. Lo que parecía ser una serie de errores administrativos resultó ser un esquema sistemático de fraude que afecta a delegaciones en Buenos Aires, Entre Ríos, Santiago del Estero y La Rioja.
Las maniobras detrás del fraude millonario
El informe reveló que la modalidad más frecuente era la sobrefacturación en la entrega de anteojos. Los prestadores indicaban lentes básicos pero facturaban módulos de alta complejidad, llegando a cobrar hasta cinco veces el valor real del producto. Además, se detectaron las llamadas "prestaciones fantasmas": consultas y estudios cargados en el sistema que nunca se realizaron. Según la auditoría, la mitad de las órdenes analizadas carecía de respaldo clínico.
La justicia ya interviene en varias causas. Un caso testigo en Rafaela involucra a un médico y una farmacéutica imputados por emitir 636 recetas apócrifas desde una misma dirección IP. Otro hallazgo insólito mostró a un cardiólogo que registró 689 órdenes en un solo día, una carga laboral humanamente imposible que delata la falsedad del registro.
Tras detectar un déficit de 92.000 millones de pesos, la gestión de Esteban Leguízamo inició este proceso de saneamiento. El objetivo es desarticular estas cajas negras que no solo desfalcan al Estado, sino que ponen en riesgo la atención de los adultos mayores, quienes en muchos casos terminaban pagando cifras en dólares por servicios que debían ser gratuitos.