Donald Trump rompió el silencio tras el incidente ocurrido durante la cena de corresponsales, calificando al agresor como un "aspirante a asesino". El exmandatario, fiel a su estilo directo, cuestionó los protocolos de seguridad que permitieron el acercamiento del atacante en un evento de tal magnitud.
Pese a la gravedad del suceso, Trump descartó cualquier tipo de repliegue político. En un gesto de desafío, prometió que la gala se llevará a cabo nuevamente en un plazo de 30 días, buscando transmitir una imagen de fortaleza inquebrantable frente a lo que considera un intento directo por silenciar su campaña.