El inicio del bloqueo naval de Estados Unidos contra los puertos iraníes ya sacude los mercados globales. La orden de Donald Trump de impedir la salida de crudo desde el estratégico estrecho de Ormuz provocó un salto inmediato en el barril de Brent, el valor de referencia internacional.
Mientras Europa teme un impacto inflacionario incontrolable, potencias como Francia y Gran Bretaña intentan mediar para evitar el desabastecimiento. La asfixia económica a Teherán por su programa nuclear no solo escala la tensión bélica, sino que encarece la energía y el transporte en todo el mundo, afectando directamente el bolsillo del consumidor global.