El Reino Unido presentó su Plan de Inversión en Defensa para la próxima década, marcando un giro drástico hacia la guerra tecnológica. El núcleo de esta estrategia es el Proyecto Asgard, una red de puntería digital guiada por inteligencia artificial que promete multiplicar por diez la letalidad en el campo de batalla sin necesidad de reclutar más soldados.
La nueva táctica militar británica apostará por el despliegue masivo de drones, vehículos terrestres no tripulados y armamento de bajo costo. Sin embargo, la reestructuración enfrenta serios desafíos: el presupuesto arranca con un déficit de 28.000 millones de libras y la Marina sufre una severa falta de personal.