El Mundial 2026 sumó un nuevo capítulo donde la política y el deporte colisionan. En la previa del partido entre Francia y España, el expresidente del gobierno español, Mariano Rajoy, encendió la polémica al declarar que el equipo galo es excelente pero "no tiene franceses", en clara alusión a las raíces africanas de sus jugadores.
Según analizó el periodista Ulises Addamo en su columna del programa Sin Verso, el exabrupto generó un estallido. La administración de Emmanuel Macron repudió las declaraciones tildándolas de "racistas", mientras que el actual presidente español, Pedro Sánchez, tomó distancia inmediata de su antecesor.
El conflicto rápidamente excedió lo futbolístico, exponiendo las sensibles tensiones migratorias europeas. Con cruces verbales entre ministros y exigencias de retractación formal hacia el Partido Popular (PP), el encuentro deportivo quedó enmarcado en una impensada crisis bilateral.