Argentina y Chile consolidan una alianza estratégica clave para llevar el gas natural de Vaca Muerta hacia Asia, utilizando los puertos del Pacífico chileno.
Este acuerdo comercial aprovecha la complementariedad energética de ambos países. Mientras Argentina registra un superávit de producción en la cuenca neuquina, Chile dispone de la infraestructura portuaria y plantas de licuefacción necesarias para reorientar los flujos hacia los mercados más demandantes del mundo.
El proyecto no solo reduce drásticamente los costos logísticos de transporte, sino que transforma la geopolítica regional, posicionando a Sudamérica como un proveedor energético global competitivo y confiable.